Enfermedad Cardiovascular

Constituyen la principal causa de muerte y enfermedad en hombres y mujeres, aunque en el hombre se presentan a edad más temprana, y con una mayor prevalencia.

La magnitud de su trascendencia puede deducirse de un hecho bien claro: siendo España un país con baja prevalencia de la enfermedad, y siendo ésta más baja en las mujeres, un 43% de las causas de muerte de mujeres en España se debe a enfermedades cardiovasculares. Casi la mitad de las muertes totales, por tanto, se debe a estas enfermedades.

Hay, al margen de otras entidades de la cardiología clínica, tres formas principales de enfermedades cardiovasculares:

  • enfermedad cardíaca coronaria (incluye el infarto de miocardio y la angina como formas principales)
  • enfermedad cerebrovascular (en su doble vertiente de hemorragia o trombosis cerebrales)
  • enfermedad tromboembólica venosa, que es la menos frecuente de las tres.

La enfermedad cerebrovascular es en nuestro país la primera causa de muerte y enfermedad en las mujeres, mientras que en los hombres la forma de mayor prevalencia es el infarto de miocardio. De gran importancia, no debe perderse de vista que junto a la muerte, estas enfermedades pueden originar enfermedad incapacitante, lo que constituye una situación con repercusiones personales y familiares de primer nivel.

La arteriosclerosis, una enfermedad de la pared de las arterias, es el sustrato biológico principal que genera enfermedades cardiovasculares.

El colesterol elevado, la tensión arterial alta, o el tabaco son ejemplos de factores de riesgo para el inicio y la progresión de la arteriosclerosis. La genética es otro factor bien establecido, que puede ser de mucha ayuda en ciertos casos a la hora de determinar riesgo.

Junto al concepto de factores de riesgo, la investigación médica ha aportado una nueva entidad de gran ayuda: los biomarcadores, que actúan como sensores de arteriosclerosis subclínica. Esta información es importante, pues junto a los factores de riesgo, que predisponen a la enfermedad, estos biomarcadores sugieren que ya está presente, aunque no dé síntomas.

Finalmente, y de gran importancia, la tecnología moderna posee ya instrumentos diagnósticos que permiten identificar si hay ya arteriosclerosis.

El grupo de trabajo SHAPE (Screening for Heart Attack Prevention and Education, Cribado por la Prevención y Educación frente al Ataque Cardíaco), integrado por un grupo de cardiólogos e investigadores en Estados Unidos, ha publicado unas guías en las que se recomienda examinar, con o sin factores de riesgo, a todos los varones de 45-75 años y a todas las mujeres de 55-75 años.

La tecnología recomendada incluye la visualización directa de la pared arterial por ultrasonidos de alta definición a nivel de carótida o por TAC.