Incontinencia urinaria y suelo pélvico

El suelo pélvico define el conjunto de músculos y tendones que cierran la pelvis, actuando como sostén de los órganos genitales y urinarios. Cuando se produce una relajación, y esto ocurre en algunas mujeres a medida que avanzan en edad, se desarrolla un prolapso progresivo de estructuras del aparato genital, tales como la vagina o el propio útero. Se trata de disfunciones que se ven favorecidas si ha habido partos, si hay sobrepeso, etc. Estas situaciones están muy relacionadas con los mecanismos de continencia urinaria, pues una parte de ellos descansa en un correcto posicionamiento anatómico de los elementos musculares de esta región. Otras veces, la incontinencia tiene una base en alteraciones propias de la vejiga o de la vía urinaria.

En cualquier caso, se trata de un problema que afecta a un número creciente de mujeres, y que aumenta con la edad. Se estima que el porcentaje de mujeres adultas afectadas puede estar alrededor del 25% (véase gráfico a continuación). No se trata de enfermedades en sentido estricto, pero sí de disfunciones que afectan por motivos obvios a la calidad de vida, la relación de pareja, etc.

Porcentaje de mujeres que confirmaron algún tipo de incontinencia
Estudio EPINCOT, llevado a cabo en Noruega. Se estudió a un elevado número de mujeres a las que se preguntó sobre si tenían o no problemas de incontinencia. Publicado por Hannestad YS y otros autores, en J Clin Epidemiol 2000; 53: 1150-7.

Tipos de incontinencia

Actualmente hay distintos tipos de incontinencia urinaria, pero los dos más claros son aquellos que se producen, bien por relajación de los sistemas musculotendinosos de sujeción, y hablamos de incontinencia de esfuerzo (porque se produce cuando se hace un esfuerzo como reír, toser, etc), o bien por contracción involuntaria y potente del músculo de la vejiga, lo que lleva a necesidad imperiosa de orinar o a clara pérdida de orina, y entonces hablamos de incontinencia de urgencia, pues cuando se presenta hay que evacuar de inmediato para que la pérdida no se produzca. En muchas ocasiones las dos se encuentran en la misma mujer y entonces se habla de formas mixtas.

Estrategias de prevención

Junto al puro tratamiento en sí de estas situaciones, es importante que toda mujer sepa en qué estado se encuentra frente a este riesgo, sobre todo porque hay sistemas de prevención que se han demostrado muy útiles. En la actualidad es posible:

  • Evaluar el estado de tono de la musculatura del suelo pélvico, el sistema de contención de estos problemas. Hay métodos reproducibles que permiten, tras una valoración precisa, objetivar el progreso que una paciente puede experimentar como consecuencia de los ejercicios de fortalecimiento.
  • Desarrollar tácticas para reducir el riesgo. Han demostrado eficacia la fisioterapia a base de ejercicios de fortalecimiento, que de acuerdo con técnicas sencillas permiten potenciar el tono de la musculatura implicada (ver párrafo siguiente sobre ejercicios de Kegel). Se trata de una verdadera re-educación de la musculatura afectada, lo que puede tener efectos beneficiosos también a otros niveles como es el caso de la disfunción sexual. Su práctica regular ha demostrada gran eficacia en muchos casos de incontinencia de esfuerzo.

EJERCICIOS DE KEGEL

¿Para qué sirven los ejercicios de Kegel?
Sirven para fortalecer los músculos que dan soporte a los órganos pélvicos, vejiga urinaria, útero e intestino. Son atravesados por los conductos de salida al exterior de estos órganos, uretra, vagina y ano-recto, de forma que si los músculos pélvicos se debilitan tal vez aparezcan escapes. El propósito de los ejercicios de Kegel es fortalecer esos músculos para que pueda controlar mejor la orina. Consisten en contracciones y relajaciones regulares.

¿Qué músculos hay que contraer?
Solo los del suelo pélvico, no los glúteos o las nalgas, los muslos o los músculos abdominales. Es fácil saber cuáles son estos músculos. Son los que Vd contrae si intenta cortar el chorro de la micción. Si hace una ligera presión con el ano, como si quisiera evitar que se escapen gases, estará contrayendo los músculos pélvicos posteriores.

¿Cómo hacer los ejercicios de Kegel?
Es importante que los haga de una manera relajada, y para ello sirve cualquier postura, sentada, tumbada, boca arriba, o de pie. Puede hacerlos en cualquier situación, sin que lo note nadie más que Vd (sentada en el coche mientras espera un semáforo, mientras está en una reunión, mientras habla por teléfono, etc.), pero no mientras está orinando.

Cada día debe hacer dos tipos de ejercicios:

  • 1º ejercicio:

    Apriete hacia adentro y sostenga la contracción unos 10 segundos. Luego relaje unos 5 segundos. Repita esto 10 veces seguidas y habrá completado una serie. Haga esta serie 10 veces al día.

  • 2º ejercicio:

    Contraiga fuerte durante 2 segundos, relaje 2 segundos y haga como en el caso anterior, 10 veces seguidas y 10 series por día.

Es importante integrar la práctica de estos ejercicios en la vida diaria. Si cree que lo va a olvidar, asócielo a costumbres cotidianas o póngase un horario para los momentos del día en que piense que le va a resultar más factible. Después de pocos meses de su práctica, las personas con problemas de continencia suelen encontrar clara mejoría. Si no la tiene es un sistema excelente para su prevención. Por eso se recomienda la práctica regular de estos ejercicios de forma indefinida.